miércoles, 19 de octubre de 2016

SANTIAGO


Imagen.- El Apóstol Santiago el Mayor.
Autor.- Guido Reni
Fecha.- 1618 - 1623
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado de Madrid (España)

      Santiago es uno de los doce hombres que Jesús llamó para ser sus discípulos, el Evangelio nos dice que trabajaba de pescador en el Lago de Tiberiades, junto a su padre Zebedeo y su hermano Juan, además de darnos datos sobre su parentesco con el mismo Jesús. Santiago estará junto al Señor en los momentos más decisivos e importantes de su vida, será uno de los tres apóstoles que será testigo de algunos de los íntimos del Señor y con él vivirá su Transfiguración, su Agonía en el Huerto, etc. Después de Pentecostes el será el primero en dar su vida en la persecución decretada por Herodes en Jerusalén, será el primero, entre los once, en sufrir el Martirio. Esta es la historia de Santiago que nos es transmitida a través de los relatos evangélicos, pero la tradicción afirma que Santiago viaja a Hispania para predicar el Evangelio, llegando hasta Finisterra, los habitantes de la peninsula no recibirán bien sus enseñanzas y cansado, en la orilla del Ebro, en Cesaragusta, será testigo de la primera aparición de María, la Madre de Jesús, en el año 40 de nuestra era. De vuelta a Jerusalén sufrirá el martirio, su cuerpo será trasladado hasta Galicia, donde comenzará un importante culto, conviritiendo Compostela en uno de los lugares de peregrinar cristiano más importantes, después de Jerusalén y Roma.

        Guido Reni, autor de este Santiago, es un pintor nacido en Bolonia en el año 1575, discipulo de Dionisio Fiamingo Calvaert, miembro de la Academia de los Carracci. Se traslada a Roma donde concoce y estudia la pintura de Rafael y como Miguel Angel, hacía copias de escúlturas clásicas. Pero tambien conoce la pintura de Caravaggio y sus innovaciones en  el mundo de la pintura. Pronto, Guido Reni, comienza a recibir importantes encargos para la curia vaticana y para su ciudad natal, obras en las que manifiesta su carácter pictórico, sin olvidar a sus maestros, a sus obras les imprime su propio sello. Deja Roma y vuelve a su ciudad natal: Bolonia, donde permanecerá hasta su muerte en el año 1642.

       Esta obra formaba parte de la colección que Isabel de Farnesio trajo a España, cuando contrajo matrimonio con el Rey Felipe V. Se colocó en el Palacio Real de la Granja, donde estuvo hasta que fue trasladado al Oratorio del Palacio Real de Aranjuez, donde se tiene constancia de su presencia en 1794, luego sería trasladado al Palacio Real de Madrid, donde fue colocado en 1814 en el Cuarto del Infante Don Francisco, de donde sería, por última vez, trasladado al Museo del Prado de Madrid, donde permanece en la actualidad. 

       Reni nos presenta al apóstol Santiago de medio cuerpo, vestido con una túnica verde y un manto amarillo. La intención del autor, es seguir, la corriente eclesial de la época, en la que a través de la representación de los apóstoles, se quería hacer ver a los creyentes, que la única forma que tenían de llegar a Dios era a través de los santos, idea surgida desde el Concilio de Trento, idea de la Contrarreforma, frente al protestantismo que se extendía por aquellos días por Europa. 

       Santiago une sus manos a la altura del pecho, en oración, elevando sus ojos al cielo suplicantes. El autor no coloca, en esta obra, ningún símbolo que pueda identificar al Apóstol Santiago, como él. Tan sólo un bastón que descansa sobre su cuerpo, nos dice que se trata de Santiago Peregrino, recordando su vinculación con el Camino de Santiago y la ciudad de Compostela, como hemos apuntado anteriormente. En Santiago, Reni, vemos la influencia de Caravaggio y su naturalismo a la hora de tratar a los personajes: El Apóstol es un hombre normal, un hombre de la calle, sin ninguna distinción de su santidad, su rostro podría ser el rostro de cualquier hombre de su época, su religiosidad, surge de su interior, de esa mirada profunda y piadosa que eleva a los cielos, suplicante, lo que hace que cualquier persona que se acerque a observar este cuadro, sienta en su interior lo que el Apóstol está pasando en ese momento: sienta el cansancio, el desánimo y sepa como este, que del único que puede recibir la fuerza necesaria para continuar su camino es del cielo, y uniéndose a Santiago él tambien alce su alma, como él, sus ojos al cielo. 

      En este Santiago podemos apreciar otra de las característica de la pintura de Rezi y es su destreza con el dibujo. El autor define perfectamente, diferenciando cada una de las partes del Apóstol, con trazo seguro va definiendo el rostro, la barba, el cabello, en manto, la túnica, el bastón, los dedos y la mano, esto se logra gracias a la gran observación del autor del mundo que le rodea y que una vez más, decimos que lo eleva a lo máximo, a la divinidad en este caso: a la Santidad.

      Los colores usados son básicamente dos: el verde de la túnica o vestido de Santiago y el ocre, un ocre para el manto del santo y ocre dorado para el aro de santidad y el cielo que rodea al Apostol, recordándonos la santidad de este.

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