viernes, 30 de septiembre de 2016

SAN JERONIMO PENITENTE. TORRIGIANO


Imagen.- San Jerónimo Penitente
Autor.- Pietro Torrigiano.
Fecha.- Hacía 1525
Técnica.- Barro cocido y policromado.
Lugar donde se encuentra.- Museo de Bellas Artes de Sevilla (España)


      La ciudad de Sevilla tiene la suerte de contar entre sus obras, una obra de un autor renacentista italiano: Pietro Torrigiano, coetaneo del gran Miguel Ángel, con quien coincide en el Jardín de los Medicis en la ciudad de Florencia. Pronto la enemistad entre los dos escultores se hace manifiesta, hasta el punto que Torrigiano rompe el tábique nasal de Buonorrotti, de un puñetazo. Torrigiano, tras pasar por Roma, Amberes, Inglaterra, Granada se instala en la ciudad de Sevilla en el año 1522, donde va a vivir hasta su muerte.

      En el año 1413, llega a la ciudad de Sevilla, Diego de Sevilla, fraile de la orden de los jerónimos, religioso del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Estando en la ciudad hispalense comunica a su padre, Don Nicolás Martínez de Medina, su intención de fundar un convento de su orden en su ciudad natal, para sí, no tener que volver al de Guadalupe, el padre acepta el deseo de su hijo y pone manos a la obra para la fundación. El Monasterio se va a levantar en las tierras que poseer don Juan Esteban, muy próximas a la Puerta de la Macarena, de donde saldrá el 14 de enero del año una solemne procesión con la que se dará por erigido dicho cenobio, en 1426, el monasterio pasa a ser de la Orden de los Jeronimos. Su interior fue enriquecido por obras de grandes escultores y pintores, que con la decadencia del convento desde el inicio de la Guerra de la Independencia de 1808, fueron dispersadas por distintos museos e iglesias.

    Un siglo después de la fundación del Monasterio de los Jeronimos de Sevilla, la comunidad religiosa, siguiendo los gustos de la época, deciden embellecer su hogar con una nueva imagen del Patron del Monasterio, San Jerónimo, buscan entre los escultores sevillanos y andaluces del momento, decidiendo, siguiendo la fama de alguna de las obras que había realizado durante su estancia en la ciudad de Granada por Pietro Torrigiano. A quien encargan una imagen de San Jerónimo haciendo penitencia, uno de los pasos de la vida del santo que más atraía a sus devotos y a sus hijos de religión.

      Los materiales usados por los escultores para hacer sus obras han sido desde siempre: el marmol, la piedra o la madera, pero tambien se hicieron algunas obras en barro cocido. En el siglo XV, los escúltores sevillanos comenzaron a ejecutar algunas de sus obras en este material, que se pone de moda en esta zona de España. Pietro Torrigiano al llegar a Andalucia comienza a hacer algunas de sus obras en este material, siendo una de ellas este San Jerónimo Penitente.

       Siguiendo la tradicción, Torrigiano representa a San Jerónimo como un hombre maduro, casi un anciano, genuflexionado, la rodilla izquierda apoyada en la tierra, mientras dobla la derecha y apoya este pie, sosteniendo en su mano derecha una piedra, con la que va a martirizar su pecho y en la izquierda una Cruz, a la que mira piadosamente ofreciendo su dolor. Desnudo su torso, cubriendo un paño de pureza la parte inferior de sus cuerpo, mostrando su muslo izquierdo y su tobillo derecho. La fuerza de la imagen, sin duda, esta en el rostro, un rostro ascético, consumido por la penitencia, cubierto por largas barbas, su mirada dirigida a la Cruz es a la vez simbolo de piedad y dolor por los pecados cometidos. San Jeronimo nos presenta un estudio perfecto de la anatonimia del hombre anciano, la torsión de los musculos del torso, unos pectorales perfectamente marcados, como los musculos de las piernaso de los brazos. Sin duda, se puede afirmar que con esta obra, el autor italiano fija en el mundo del arte la iconografía de este santo penitente. En ella el autor y los monjes del Monasterio querían hacer ver a los fieles, que la única forma de acercarse un alma pecadora a Dios es el camino de la penitencia, camino que fortalece el espíritu frente a las tentaciones, frente a las seduciones del mundo.

       Esta obra influye en el barroco sevillano, especialmente en Montañes, incluso en la pintura de Goya, que siguiendo la fama de la escultura llega al Monasterio de los Jeronimos para contemplarla.