sábado, 28 de noviembre de 2015

SAN MATEO


Imagen.- San Mateo
Autor.- Pedro Berruguete
Fecha.- 1.530 - 1.535
Técnica.- Temple sobre Tabla.
Lugar.- Pedrela del Altar Mayo de la Catedral de Avila (Expaña)

     En el año 1.499, Pedro Berruguete comienza la ejecución del Altar Mayor de la Catedral del Salvador de la ciudad de Avila. Berruguete realiza el proyecto del Altar y los temas que debía contener. Comenzando la ejecución de la pedrela, donde junto a los Padres de la Iglesia va a colocar a los cuatro Evangelistas. Siendo ese San Mateo el Evangelista que Berruguete va a ejecutar para este encargo. Convirtiendo este retablo en uno de los más importantes del Renacimiento español y sin duda, el más importante de Avila.

        La tradicción de la iglesia ha querido ver en Leví, el publicano, recaurador de impuestos; al Evangelista Mateo, este se convertiría al Señor, después de encontrarse con él. En las listas de los Apostoles unas veces es nombrado como Mateo, mientras que en otras es nombrado como Leví. De nuevo, la tradicción le señala como autor de uno de los Evangelios Sipnóticos, el primero, que junto con el de Lucas, son los dos únicos que nos dan detalles de la infancia del Jesús, Niño.

       Tradiconalmente, la iconografía religiosa cristiana nos ha presentado al Evangelista Mateo junto a un hombre alado o un ángel, esta imagen ha sido asignada por la lectura del Libro del Apocalipsis, donde se supone que el tercer nombrado como un hombre correspondería al Evangelio de Mateo, tambien estaría mencionado por el Profeta Ezequiel en el capítulo primero, versículo diez de su libro de las profecías. Pero el hombre representa el comienzo del Evangelio de Mateo, recordemos que en el Capítulo Primero de su Evangelio, Mateo nos transmite una Genealogía de Jesucristo, que nos presenta Jesús como el Hombre esperado por el Pueblo de Israel. Toda esta simbología de Mateo quedo fijada por San Jerónimo, junto al que quiso que apareciera en la pedrela de la Catedral de Avila Berruguete.

      Pedro Berruguete es considerado por los estudiosos del arte español, como el primer pintor renacentista de España, en todas sus obras podemos apreciar como a un estilo flamenco, le dota de elementos característicos del nuevo movimiento artístico, del renacimiento. El San Mateo de la Pedrera del Retablo Mayor de la Catedral de Avila, esta inscrito en la última etapa de la vida de Pedro Berruguete, ya que no puede completar el encargo del Retablo mayor de la Catedral de Avila, pues muere cuando tiene sólo pintado la pedrera y algúna de las obras correspondientes a la etapa de la Pasión del Señor.

      Berruguete enmarca a su Mateo en un arco de angrelado, del que queda fuera la figura del hombre que simboliza su Evangelio. Es representado caminando por un camino que se pierde en un fondo dorado, que nos hace recordar el fondo utilizado en el arte ortodoxo para los Iconos. Un fondo dorado, sin ninguna estructura arquitectónica, que aleja el cuadro del inicio del renacimiento, del que hemos hablado en esta entrada de Berruguete. Para Berruguete en esta obra, como en muchos de sus retratos de santos lo importante aquí no es el entorno de la figura, sino la figura en sí, una imagen que hace al hombre entrar en su alma y mirar la imagen, mientras ora ante ella.

        Mateo se nos presenta como un hombre maduro, en la plenitud de su vida. acompañado por un ángel niño, que ayuda al Evangelista a sostener el peso del Evangelio que esta escribiendo. Parece un hombre cualquiera, al que sólo distingue su santidad, el halo que rodea su cabeza. Berruguete para esta pintura usa una gama de colores grises, que contrastan con el dorado del fondo del cuadro. Grises que usa tanto para las vestiduras de Mateo como del Ángel, al que representa, sin alas como suele ser habitual en la historia del arte, sino como un niño, a punto de abandonar la infancia y entrar en la adolescencia, de cabellos rubios, recogidos en la parte de atrás de su cabeza en una coleta. Entre los dos personajes no hay ningún tipo de relación, ninguno de los dos se mira, el evangelista está sumido en su escritura, en los recuerdos de Jesús que están siendo plasmados en su Evangelio, mientras el Niño como una presencia eterea, que el Santo no ve, le ayuda a sujetar el Evangelio que el Santo escribe.

     

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