miércoles, 18 de noviembre de 2015

SAN HUGO EN EL REFECTORIO


Imagen.- San Hugo en el Refectorio
Autor.- Francisco de Zurbaran
Fecha.- 1.650
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Lugar donde se Conserva.- Museo de Bellas Artes de la ciudad de Sevilla (España)

     En las afueras de Sevilla, en una isla se alzaba el Monasterio de Santa María de la Cueva, conocido popularmente como el Monasterio de la Cartuja, que desde finales del siglo XV se establece en el una comunidad de la orden de Cartujos, por lo que el monaterio popularmente va a recibir el nombre con el que, hoy es conocido: La Cartuja. Al realizarse las nuevas obras por parte de los Cartujos en este monasterio, encargan al Zurbaran para decorar la sacristía una serie de lienzos: la Virgen de la Misericordia, San Bruno, el Papa Urbano II y San Hugo en el Refectorio.

        En el año 1.596 aparece en la ciudad de Valencia un libro titulado Vida del Seráfico Padre San Bruno, del patriarca Fray Juan de Madariaga. En él se recoge, que la primera comunidad de Cartujos, se alimentaban de las limosna que recibían. Uno de los principales benefactores de aquella primitiva comunidad cartuja fue san Hugo, obispo de Grenoble, un domingo, vísperas de Carnestolendas, envío a aquella comunidad una porciones de carne. Losfrailes al ver aquel regalo, comenzaron a discutir entre ellos si podrían comer aquello o no. De pronto la comunidad religiosa se quedo dormida, sueño que duro los cuarenta días, que duran la cuaresma. El Jueves Santo de aquel año, San Hugo decide visitar el monasterio. El día de antes, miercoles santo, envía un paje al monasterio, entra y encuentra a los frailes dormidos en el refectorio y la carne sobre los platos, el paje vuelve al lugar, donde se encontraba el obispo e incredulo, envía otros dos pajes al monasterio, que encuentran lo mismo. Entonces Hugo decide ir el mismo al monasterio. Al entrar en el refectorio encuentra como los frailes, poco a poco se van despertando. San Hugo se enoja con aquellos frailes por pretender comer carne en tan santos días, cuando la Iglesia prohibe este alimento. Los frailes sorprendidos preguntan que día es, para ellos sigue siendo aquel domingo, Hugo toca la carne y sorprendido ve como esta se va convirtiendo en ceniza. Los frailes muestran su alegría al descubrir que el Señor les ha librado de comer aquella carne, que fue objeto de su discusión.

         Este momento es el que elige la comunidad cartuja de Sevilla para encargar que pintara Francisco de Zurbaran. Zurbaran va a ejecutar una, de las obras maestras, del arte español. Ante un mesa en forma de L, cubierta con un mantel blanco, y en la que están dispuesta el ágape de los frailes, se encuentran sentados estos, delante de la mesa, San Hugo, comprobando la carne y el Paje. Tras ellos una pared, casi sin profundidad, en la que destaca un cuadro que representa, seguramente, un cuadro que representa a la Virgen María con el Niño en brazos y San Juan Bautista a su lado, como protectores de la Orden Cartuja;  y una puerta, con arco, que se abre a la ciudad. El cuadro apenas tiene profundidad, no interesa a Zurbaran, lo verdaderamente importante para el autor son los rostros que pinta, Zurbaran es un gran maestro retratando rostros, además la escena que representa se puede identificar facilmente, siguiendo los consejos dados por la Contrarreforma católica, el arte, una vez más se convierte en instrumento de educación para el pueblo.

         La tensión que viven aquellos frailes queda reflejado en el rostro de los personajes, rostros somnolientos, que acaban de despertar del sueño, y contemplan asombrados la escena, como la carne se va convirtiendo en ceniza al ser tocada por el dedo de San Hugo, que tambien mira sorprendido la escena. Rostros alejados del manierismo y muy próximos al naturalismo, una de las características de Zurbaran.

           Sobre cada mesa, como hemos dicho ya en esta entrada, se encuentran delante de cada fraile una escudilla con la carne y otra con unas rebanadas de pan, dos jarras de barro completan la mesa. Siendo una verdadera muestra de naturalezas muertas o bodegones, dentro del cuadro, de los que Zurbaran es un gran maestro. Estos productos son tratados con gran detallismo por el pintor. Las jarras de color blanco y azul, llevan el escudo del Obispo Hugo y de la orden Cartuja, siguiendo el modelo talaverano, que se muestra más claramente en un bol blanco y con flores que se encuentra en el eje de la L de la mesa. En cada plato que sigue el mismo modelo que las jarras y el bol, es decir el modelo talaverano encontramos un pedazo de carne que parece recien cocinado, tras ellos, sobre una servilleta de blanco lienzo descansa una hogaza de pan, apareciendo sólo dos cuchillos: uno en el centero de la mesa y otro tras la figura de San Hugo.

         En la pared, Zurbaran recurre para completar la escena, a un tema muy barroco: Un cuadro dentro de otro cuadro. En este caso, como hemos apuntado se representa a la Virgen María sentada, mientras San Juan Bautista, al otro lado, sentado tambien contempla a María. Probablemente Zurbaran haya representado aquí un descanso en la Huída de la Sagrada Familia a Egipto, en el que no aparece la figura de San José; mientras que san Juan es presentado como un penitente, en este cuadro el autor quiere dar al que la contempla, en especial a los monjes de la Cartuja de la ciudad de Sevilla una lección. El fraile debe aceptar la penitencia por muy grande que fuera, y para ello debe poner sus ojos en aquellos santos que como a ellos se les ha propuesto sacrificios, que han sabido aceptar.

          El color predominante es el blanco, en distintos matices: el blanco del hábito de los frailes y que aparece en la figura de San Hugo, o el blanco del mantel de la mesa. Frente a estos blancos contrastan los colores usados en el cuadro de la pared: los ocres de la tierra y del vestido de San Juan, los colores rojizos en los vestidos de la Virgen María y de San Juan.

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