domingo, 29 de noviembre de 2015

SAN FRANCISCO DE BORJA DE NICOLAS DE BUSSY


Imagen.- San Francisco de Borja,
Autor.- Nicolas de Bussy.
Técnica.- Esculura de madera Policromada.
Fecha.- Hacía 1.695
Lugar.- Museo de Bellas Artes de la ciudad de Murcia.

      Francisco de Borja era miembro de una de las familias más importantes del Reino de Aragon, que dio a la Iglesia dos papas. Alejandro VI, compra para uno de sus hijos el Ducado de Gandía. Una descendiente del tercer duque de Gandía se casa con un hijo natural del Rey Fernando VI de Aragon, el Rey Católico, del matrimonio nacerá Francisco. Miembro de la Corte del Rey Carlos I, Casado y con ocho hijos, Francisco ocupa diversos cargos en la Corte castellana. A la muerte de su padre, recibe el Ducado de Gandía. Francisco es un hombre muy religioso, que dedica las horas que su vida en la corte, le dejan libres a la oración. Encargado de llevar los restos de la Reina Isabel de Portugal a Granada, es en este momento cuando Francisco recibe una fuerte llamada a la vida religiosa, ante los restos de la Reina, descompuestos por el calor y el camino. Francisco afirma que no volverá a servir a señor que pudiera morir. Entra a formar parte de los jesuitas. Una de las características de San Francisco de Borja, es sin duda, su busqueda de la humildad alejándose constantemente de las glorias de este mundo.

      Nicolás de Bussy es un escultor de origen aleman que llega a España en el año 1.662, formando parte del taller de Tomás Sanchis en Valencia. Escultor de la Casa Real Española, realizo obras para multitud de localidades de las provincias de Valenica, Alicante y Murcia, profundamente religioso y con gran espiritualidad, que le sirvió de inspiración para su obra. Es considerado como uno de los padres o introductores del Barroco en Murcia. En su obra se aprecia su influencia italiana, especialmente desde su paso por la corte Real, donde pudo estudiar las esculturas italianas de la Casa Real Española. Al mismo tiempo encontramos influencia italiana en sus obras, en especial en la gran expresividad con la que dota el escultor a las manos de sus obras.

           Nicolas Bussy recibió la ejecución de una imagen de San Francisco de Borja para la iglesia de San Juan de Dios de la ciudad de Murcia en los últimos años del siglo XVII. Que concluye en torno al año 1.695 y que en la actualidad podemos contemplar en el Museo de las Bellas artes de Murcia.

       Nos encontramos ante una talla de madera policromada, de un tamaño menor al natural. Representa a San Francisco de Borja, de pie, con una calavera coronada en su mano izquierda, que observa con sorpresa y dolor, recordando la escena de la conversión del Santo, al contemplar el cadáver de la Reina Isabel, a su llegada a la Catedral de Granada.

         San Francisco de Borja tiene la cabeza ladeada hacía el lado izquierdo de su cuerpo, donde se encuentra con la calavera, en la cabeza encontramos alguno de los rasgos característicos de la obra de Nicolas de Bussy, en su frete abultada, En el rostro el escultor logra encontrar y mostrar toda la vida interior del Santo, la sorpresa ante la descomposición del Cuerpo, que se manifiesta en la boca abierta, en la que podemos contemplar no sólo los dientes superiores, sino también su lengua y en los ojos abiertos abiertos, excesivamente abiertos que reflejan toda la incredulidad del paso rápido de la vida para el hombre, reproduciendo en esa mirada, algo propio del misticisimo español, la fugacidad de la vida humana y la eternidad de la vida junto a Jesús. Sin duda, y a pesar de que San Franicsco no es presentado como un noble, sino como un sacerdote de la Orden de los Jesuitas, está pensando aquello que dejabamos escrito al inicio de esta entrada y que pronunció el Santo.: "No volveré a servir a ningún Señor que se me pueda morir".

        Otra de las características de Bussy la encontramos en las manos de San Francisco de Borja, donde nos encontramos un fino modelaje de la mano, de sus dedos, talladas al detalle, lo que podemos comprobar en la ejecución de las uñas, perfectamente realizadas.

          San Francisco viste el hábito negro de los jesuitas, el autor dota a este de amplios volúmenes, pero con unos pliegues naturales, que dan a la imagen gran naturalidad. 
     
          El autor policroma su figura con tonos oscuros en el vestido y cetrino en las partes carnosas de la imagen, lo que ayuda a aumentar el dramatismo de esta escultura, que sin duda, es una de las mejores del barroco español y una de las más desconocidas del mismo.

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