miércoles, 22 de julio de 2015

SANTA MARÍA MAGDALENA


María Magdalena.
Autor.- Francesco Bacchiaca
Fecha.- 1.540 - 1.545
Lugar donde se encuentra.- Palacio Pitti de Florencia.

      María Magdalena es uno de los personajes del Nuevo Testamento, que más ríos de tinta ha hecho correr, que encontramos en multitud de cuadros y esculturas. María Magdalena aparece en muy contadas ocasiones en el Evangelio. Muchos quieren ver en ella a la Pecadora de la que Jesús saca siete demonios. Es la hermana de Lázaro y de Marta, amigos de Jesús en Betania. El Viernes Santo, María Magdalena es una de las muejres que está junto a la Cruz del Señor, y el Domingo, para Mateo, Marcos y Lucas, es una de las mujeres que van al Sepulcro; mientras para Juan es la primera mujer en llegar al Sepulcro, convirtiéndose en la primera testigo de la Resurrección del Señor. Luego, su imagen se desvanece por los caminos de la leyenda hasta nuestros días.

      A María Magdalena, se la suela representar con un bote de perfume en sus manos, recordando la escena del Evangelio en el que, durante una cena, una mujer, trae un rico perfume, que había comprado con los ahorros de toda su vida, rompe y limpia con él al Maestro de Nazareth. Gesto que parece que hubiera adelantado o propiciado la traición de Judas, al no ser capaz de entender como se gastaba esa cantidad de dinero en Jesús. Pero María Magdalena, aperece de nuevo, portando perfumes, camino del Sepulcro, la mañana del Domingo de Resurrección para acabar lo que no se pudo concluir, por ser vísperas de la Pascua, la tarde del Viernes Santo.

      Francesco Bacchiacca nos presenta en esta obra a María Magdalena, como una cortesana del siglo XVI, ricamente vestida, siguiendo la moda de su siglo, alejada de la ropa que vestiría la Santa en el siglo I de nuestra Era. Sobre un fondo verde, sin adornos, destaca la figura de la Santa, vestida con fuertes colores, destacando por encima de todos el rojo de su vestido. María aparece con un complicado peinado de moños y moñetes, recogidos en el centro de la cabeza con un rico broche, donde de nuevo encontramos en el centro el color rojo del vestido. Sus cabellos marrones, caen sobre su rostro, Su mirada se dirige timida, insinuante hacía el espectador, pareciendo jugar con él. El vestido de mangas largas esta adornado en el cuello y mangas con trozos de piel, que nos recuerdan el vestido con el que la Santa suele ser representada habitualmente, y que nos recuerda su etapa penitencial.  Debajo del vestido rojo, encontramos otro vestido blanco, ricamente ornado en el cuello y que descubrimos en el corte que Francesco Bacchiacca realiza en el codo, siguiendo la moda femenina de este siglo.

      Y en lass manos de la Magdalena, encontramos un gran jarro de alabastro, sin adornos, jaspeado, tapado, donde la santa llevaría el perfume. El retrato no llama a la devoción, más parece el retrato de una dama que de una santa, sino fuera por la aureola que el autor pinta en la cabeza de la Santa.  



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