miércoles, 24 de junio de 2015

SAN JUAN BAUTISTA DE MARTÍNEZ MONTAÑES


Imagen.- San Juan Bautista.
Autor.- Juan Martínez Montañes
Fecha.- 1.623 - 1.624
Técnica.- Madera Policromada.
Lugar.- Convento de Santa Clara de la Ciudad de Sevilla.

   "Juan Bautista se presento en el desierto bautizando y predicando un bautismo para la conversión y el perdón de los pecados. Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba una correa de cuero a la cintura. Juan dijo: 
     - Este es el cordero de Dios que quita el pecado del Mundo". (Marcos 1, 4 - 6. Juan 1.29)

     Martínez Montañes es uno de los grandes escultores del Barroco Andaluz, que distaba mucho de la escuela Barroca Castellana, que tanto dramatismo da a sus obras, sobre todo aquellas que nos recuerdan la Pasión del Señor. Para Montañes el arte debía transmitir a los creyentes la esperanza que debía surgir con el movimiento contrarreformista surgido en Trento. Por eso dota a sus obras de gran dulzura, sin olvidar el objetivo para el que se han concebido que no es otro que enseñar al pueblo creyente aquello que estaba escrito en los Evangelios. 

      Montañes realiza importantes trabajos para el Monasterio de Santa Clara de la ciudad de Sevilla, para un altar lateral de su iglesia esculpe una imagen de Santa María Magdalena y este San Juan Bautista. Se trata de una obra de madurez, el escultor ha desarrollado su técnica, es un gran maestro del barroco sevillano, madurez que queda plasmada en la ejecución de este San Juan Bautista.

        San Juan sigue la inconografía de Montañes. Aparece de pies, vestido como nos recuerda Marcos en su Evangelio, vestido con una túnica de pelo de camello, cubierto por un manto rojo, abundantemente policromado, descalzo, con un libro en su mano izquierda cerrado, que quiere representar el Antiguo Testamento, que se cierrra con la llegada de Jesús, simbolizado en el cordero que descansa sobre él, y que Juan señala con su mano derecha, como nos recuerdan las palabras del evangelista Juan en el comienzo del presente artículo. Montañes nos presenta un San Juan joven, a punto de entrar en la madurez, imberbe, que transmite una gran serenidad, Olvidando la simbología con las que otros autores comnpletan la iconografía del precusor: El bastón coronado en la Cruz, símbolo de su martirio, que queda reflejado en el color del manto que cubre a San Juan y la Concha con la que bautiza en el río Jordán, y de donde vendrá su nombre: Juan el Bautista. 

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