miércoles, 13 de mayo de 2015

SAN PEDRO REGALADO, PATRON DE LOS TOREROS

      Muy de mañana, se abre la puerta del Convento franciscano de El Abrojo muy cerca de la localidad de Laguna de Duero en la provincia de Valladolid. Del convento salen dos frailes, Pedro y un compañero. Eran las fiestas de Laguna de Duero, y la tarde anterior se había celebrado en la plaza del pueblo una corrida de toros. 

         Caminaban los dos frailes por los campos vallisoletanos absortos en sus oraciones, recordando las enseñanzas de Francisco, su fundador, contemplaban las maravillas de la creación: el hermano sol que iba buscando la plenitud del día, de pronto, escuchan moverse algo. No hacen caso, a pesar del susto que el compañero de Pedro refleja en su rostro. De los matorrales sale un toro, que se había escapado, la tarde anterior de la corrida de toros de la plaza. El toro enviste a los dos franciscanos.

         El compañero de Fray Pedro, intenta salvarse poniéndose a la espalda del Franciscano, Pedro se aproxima al toro, y le ordena que se arrodille, el toro se arrodilla, ante la atónita mirada del otro franciscano, del que, desgraciadamente, no conocemos el nombre. Una vez que el toro está agachado, Pedro le quita los hierros y cura las heridas, mientas le dice: "Toro bravo, yo te bendigo en nombre de nuestro Señor, y te ordeno que no vuelvas a embestir a nadie, parte y vive tu libertad".


         Cuenta la tradicción que el toro se metio entre los matorrales y nunca más volvió a atacar nunca a nadie. Por eso San Pedro Regalado es considerado patrón de los toreros, Estos acuden al Monasterio de San Pedro Regalado de la Aguilera para que sus capotes sean bendecidos ante la imagen de su Santo Patrón.


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